lunes, 18 de abril de 2011

Por que tanta felicidad

Para entender la felicidad que hoy llevo conmigo hay que comprender de donde venimos y en donde estamos.

Durante años el pueblo argentino lucho por ser escuchado. En los años 40 un hombre llamado Juan Domingo Peron o JP, logro con una gran habilidad la movilización de miles de obreros y algunos profesionales. El movimiento creció junto con el país, pero a los EEUU no le gusto. Y financio una de las masacres mas grandes halla visto latinoamerica, no fuimos los únicos que la sufrimos. Brasil, Colombia, Chile y Uruguay también tuvieron sangre corriendo por sus calles y campos.
Aun así, los argentinos eramos la peor amenaza, teníamos la estructura guerrillera mas grande que halla visto latinoamerica nunca (aun hoy sin superar), un millón de hombres dispuestos a jugársela, eso si, también fue la estructura mas infiltrada.


Luego de tanta sangre y dolor por parte de aquellos que una vez vieron un país que se transformaba en potencia, un país que los escuchaba y ayudaba, un pais que garantizaba, levantaron sus miradas para ver solo destrucción. Intentaron resucitar a ese país, pero sus mas acérrimos enemigos aun estaban detrás del telón y la furia y el dolor tomaron otra vez su corazón.

Para ese momento otra generación estaba tomando el relevo, hombres, por un lado, que no conocían en gran medida la política ya que les había sido quitada de niños, pero por otro, estaban los que buscaban un interés personal. Esa generación liderados por 2 generaciones de felicidad y dolor, fueron los que en los 90 se enfrento contra si misma, por un lado los patriotas y por otro lado los pro yanquis. Los patriotas fueron derrotados incontables veces, muchos de ellos se rindieron, dijeron que estábamos perdidos. 
Otra generación Perdida.

En el año 2003 un hombre junto con su esposa nos devolvieron la felicidad, a ellos, la generación del 90 ya nosotros, la nueva generación. Nos demostraron que no todo estaba perdido, que aun se podía luchar, que aun había mucho por hacer. Nos dio esperanza.

Hoy solo se encuentra la esposa en el sillón del funesto Rivadavia, pero, estamos nosotros, una generación renovada, una generación que quiere y lucha por un futuro. No somos el ultimo eslabón de esta lucha y es por eso mismo que tenemos que prepararnos y seguir luchando. Mucha gente nos alienta, son aquellos que ya no pueden luchar. Ahora esta en nuestras manos aprender, pelear y pasar la posta a la siguiente generación. Eso si, tenemos que dejar un país mejor, no podemos fallar.

1 comentario:

  1. Asi es compañero...
    Ponemos el corazón en cada paso, y nadie nos paga justamente por eso, Porque nuestra nuestra felicidad no tiene precio.

    Un abrazo, te veo a las 17 :D

    ResponderEliminar